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sábado, 16 de abril de 2016

Microcosmos

Hace pocos días tuve la oportunidad de ver un documental llamado Microcosmos, que hablaba acerca de la vida de los artrópodos allí donde todos podríamos observarlos, pero no lo hacemos: en una simple pradera.

En el mismo se trata de explicar de qué manera tan diferente pueden afrontar el tiempo los seres vivos:

Una hora, como un día.
Un día, como una estación.
Una estación, toda una vida.


La calidad cinematográfica de este documental hace el resto, que no es poco. Pulsando aquí podréis leer su crítica en FilmAffinity.

Espero que lo disfrutéis.



viernes, 4 de marzo de 2016

Entrevista a Daniel Fernández

Pocas entrevistas serán tan placenteras como la que presento a continuación:

Se la realizo a Daniel Fernández: licenciado en Periodismo y en Ciencias Políticas. Máster en Análisis Político y, actualmente, doctorando sobre el Amor en la Teoría Política. Cinéfilo y lector empedernido, cinturón negro de taekwondo, jugador (porque es un juego) de baloncesto, amante de los paseos y de los vinos oportunos, etcétera. Pero, sobre todo, también un gran amigo.

Espero que os guste.
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Como hay confianza, Daniel, vamos directamente a por las preguntas.

Somos Parte

Además de politólogo, ejerciste el periodismo tanto en Público como en 20 minutos. Supongo que lo sabrás, pero dicho oficio es uno de los peor valorados por la sociedad actual. ¿A qué crees que se debe?

Daniel Fernández

En primer lugar, Mario, gracias por tu preguntas. Es un placer responderlas.

En efecto, según las encuestas de los últimos años el periodismo es un oficio mal valorado por los españoles. Sin embargo, son valoraciones extraídas de cuestionarios que no admiten puntualizaciones. Recientemente, he sido entrevistado por Metroscopia sobre el panorama político y las preguntas solo admitían una respuesta sobre un abanico de cuatro opciones posibles, en el mejor de los casos, por lo que resulta atrevido aventurarse sobre realidades encriptadas estadísticamente.

No obstante, voy a intentar ofrecer una explicación que, adelanto, será incompleta.  

En mi opinión, los ciudadanos perciben en los periodistas un ánimo no de revelar, sino de imponer; no de ilustrar, sino de persuadir. Es una afirmación de trazo grueso y, por lo tanto, injusta, pero es un fenómeno presente a diario: pensemos en Federico Jiménez Losantos diciendo en antena que abriría fuego contra integrantes de Podemos si llevara un arma; en el uso fraudulento que el gobierno de Esperanza Aguirre hizo de Telemadrid, del que hemos sido puntualmente informados en fechas recientes; o en las vergonzantes portadas de multitud de periódicos (focalizar en uno sería indecoroso, porque todos han faltado con mayor o menor gravedad a la verdad, independientemente de su signo) publicados en España. Ello se debe no solo a una motivación ideológica, ya que es notorio que los medios pertenecen a empresas con una línea editorial que los comunicadores deben seguir, sino además a que la información se vende. Ello implica que, en un número de oportunidades peligrosamente alto, todo vale a la hora de lograr visitas, audiencia o venta de diarios. Es una práctica dudosa, pero se intenta justificar arguyendo que los medios son firmas que deben generar dinero para sobrevivir. Y en los entes públicos, que perviven gracias al dinero estatal, la intromisión no es menor, ya que los poderes gubernamentales intervienen sin reparo en ellos con el fin de orientarlos en la dirección del partido de turno.

En el instante en que la alternativa a generar ganancias es morir, la libertad de ejercicio se pierde. Por ahí, el sector aún no ha encontrado un modelo que permita la viabilidad del medio al tiempo que protege su independencia y buen hacer, de la misma forma que no ha generado una protección contra la intromisión del espectáculo en la información (diríamos con razón que lo ha incorporado gustoso, viendo el aumento de las audiencias que reporta), una perversión de primer orden. Y, dado que la presencia del capital es conditio per quam, la inercia rema a favor de una concentración mediática mayor, por lo que la pluralidad se verá exponencialmente afectada en los próximos años. 

Finalmente, intuyo que, en plena crisis, es natural que la percepción de la realidad se torne especialmente crítica y pesimista. Los periodistas, integrantes de tal realidad, son objeto del juicio severo de los ciudadanos.

Somos Parte

Quizá la mala fama debería de atribuirse al medio antes que a la persona, ¿no crees? Existen casos de coacción hacia el periodista a la hora de publicar y de interpretar un artículo, que siempre será de carácter subjetivo.

Daniel Fernández

En última instancia, la responsabilidad recae sobre el responsable, o así habría de ser. Ahora bien, atendiendo a la valoración del periodismo entre la población, es fácil saber quiénes son Matías Prats, Paco González o Eduardo Inda, pero los nombres de los que realmente operan en Antena 3, la Cadena Cope o el diario EL MUNDO, por decir tres medios al azar, son opacos. La lectura de Traficantes de información, de Pascual Serrano, es reveladora al respecto.   

Por mi parte, extraño la presencia de periodistas juiciosos y con sentido común. Afortunadamente, siempre hay excepciones, por ejemplo, Iñaki Gabilondo. Es un hombre con afinidades, igual que todo ser viviente, pero sus observaciones proceden de una reflexión calma y experimentada, por eso sus intervenciones generan la impresión de sembrar silencio entre el ruido. Valoro especialmente su mirada, porque se aparta de la voluntad de enfrentamiento imperante y opta por proyectar luz en un tiempo – digámoslo – en el que predominan las sombras.

A los interesados en un análisis reposado y sabio de la realidad periodística de hoy día (¡qué injusto reducirlo a lo periodístico!), remito al discurso de recepción del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2014 por parte de Ramón Andrés, accesible en Internet. Una joya.

Somos Parte

Cazadores de noticias como mercancía, parece. La Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) vela por la privacidad individual de las personas, aunque posteriormente las mismas no duden en hacerla pública a través de las redes sociales. ¿Dónde se encuentra esa fina línea que separa el derecho a la información con el derecho a dicha privacidad?

Daniel Fernández

Sin la reflexión profunda que requiere y sin una formación jurídica óptima, diría que desde el punto de vista del interesado la clave es su voluntariedad de ser mostrado públicamente, al tiempo que desde la perspectiva del ciudadano el punto es la necesidad de ser informado de temas de relevancia pública. Son dos premisas difíciles de conciliar, de ahí que existan juristas que han elaborado leyes con el objetivo de lograrlo.

Hay ejemplos ilustrativos de la dificultad de responder a tu pregunta, Mario. Pienso en un episodio reciente en el que Francisco Rivera Ordóñez se hizo fotografiar toreando con su hija de cinco meses en brazos, imagen que después subió a las redes sociales y por la que ha sido llamado a declarar frente a la Fiscalía del Menor de Sevilla. De un evento privado se pasa a su publicitación y de ahí a un problema político, ya que una instancia pública se ha visto obligada a intervenir.

Las redes sociales han inaugurado un espacio al que aún no hemos tomado la medida, apenas hemos empezado a entender sus implicaciones.

Somos Parte

En la política, esa información siempre será un punto a favor (transparencia, le llaman). Buscamos continuamente a personas modélicas que prediquen con el ejemplo, que nos representen. ¿Es posible que queramos que tengan todos esos principios que a muchos de nosotros nos faltan? ¿Existe el político perfecto?

Daniel Fernández

El político perfecto es toda persona interesada en lo público y que goce de la facultad de involucrarse en ello (en nuestros tiempos, es preciso puntualizarlo). El origen de la democracia es la participación, sin embargo, hoy se ha instalado la lógica de la representación, según la cual una serie de personas administran los asuntos de la ciudadanía. Es una ficción sobre la que Hanna Pitkin reflexionó brillantemente: representar es hacer presente una ausencia. Y los ausentes, sobra decirlo, somos nosotros, los ciudadanos. Decía Cornelius Castoriadis, un pensador político de altura, que “a gobernar se aprende gobernando”, de lo que podemos inferir que se nos ha extraído la posibilidad de aprender a gestionarnos, salvando los espacios próximos y reducidos que siguen permitiendo la intervención ciudadana.

La representación, además, se ha blindado: el mandato representativo ha reemplazado al imperativo, que permitía revocar del cargo a un representante público si la ciudadanía decidía que así debía ser. Han atrancado el cerrojo y después han tirado la llave. Por cierto, recientemente he escuchado a Felipe González decir que el mandato imperativo es una idea de Hugo Chávez, cuando en realidad su origen se remonta a la Revolución francesa. Es verdad que Chávez lo introdujo en Venezuela a nivel local, pero la intención del expresidente español era plantear un paralelismo entre el chavismo y los postulados de Podemos.          

Han existido varias líneas de pensamiento que han reflexionado sobre la naturaleza de los representantes. En la pregunta aludes al gobierno de los mejores, una tradición que viene de la aristocracia teorizada por Aristóteles (solo que los aristoi no representaban a otros que no fueran ellos mismos) y que ha experimentado un largo recorrido en Europa. Sin embargo, los mejores no son mayoría, de ahí que se originara una línea opuesta que planteaba que el representante debía asimilarse al representado. Pablo Iglesias, cuando recuerda que compra su ropa en Alcampo, alude intencionadamente a dicha corriente.

Teorías a un lado, es natural que se exija a quien va a llevar las riendas de la política de un Estado que reúna atributos positivos, seamos portadores de ellos o no.

Somos Parte

Como ya pregunté a Rosa Martínez cuando le entrevisté, una cualidad que en general sí les falta es la conciencia ecológica. Debate que se obvia y que juega claramente en nuestra contra. No tiene un tirón sensacionalista (electoralista), ni se puede apreciar a corto plazo. No se escucha en las noticias. ¿Qué crees que ocurre, Daniel?

Daniel Fernández

Es una cuestión de hondura porque alude a nuestra percepción de la naturaleza, y hablo en términos de especie. No nos reconocemos parte de ella, sino que la hemos plegado a nuestras urgencias; no nos sentimos en un hogar al que cuidar, sino en un espacio que debe procurarnos lo que pidamos, rebasando incluso sus límites. El ser humano se ha escindido de la naturaleza, ya por aires de grandeza, ya por olvido, ¡qué bien nos lo recuerda Yann Arthus-Bertrand en sus documentales! Hoy ya no somos habitantes de la Tierra que viven en armonía con el resto de especies animales y vegetales, somos su carcoma.

Estoy de acuerdo contigo en que no se entiende que el climático es un problema que requiere ser afrontado rápidamente. Pienso con amargura que solo lo enfrentaremos cuando el globo se infarte del todo. Nos imagino igual que el fumador que, después de desoír las advertencias de su médico, solo abandona el tabaco después de una angina de pecho. Aun así, temo que seguiríamos fumando.

Somos Parte

Algo que sí ha favorecido al Medio Ambiente es el cine. ¿O ha sido al revés?

Daniel Fernández

El cine se relaciona con la realidad, y el medio ambiente es parte de ella. Entre ellos existirá siempre una relación recíproca: el cine ayuda a dar visibilidad a las maravillas y miserias de la naturaleza, de la misma forma que ésta obliga a aquél a explorar espacios y formas de rodar nuevas. Grandes películas han hecho del medio ambiente un protagonista inexcusable: La princesa Mononoke o Fitzcarraldo, por ejemplo; o, sin irnos lejos, El abrazo de la serpiente, una obra colombiana estrenada recientemente en España.

Somos Parte

Muchos son los documentales y las películas que tratan de crear conciencia. No obstante, a la vez también tratan de generar cierta riqueza hacia quienes los realizan y producen. ¿Nos hallamos ante una posible contradicción? ¿O acaso el capital y el ecologismo están destinados a ir de la mano?

Daniel Fernández

Dudo que los documentales y las películas sobre naturaleza generen cantidades ingentes de dinero, con las debidas excepciones (pienso en Una verdad incómoda, que fue un éxito), por lo que imagino que los realizadores no se han enriquecido especialmente con ellas. Aun así, no veo una incoherencia, pongamos, en que Sean Penn hiciera dinero con Hacia rutas salvajes si con ella hizo cuestionarse a miles de personas sus hábitos de vida. Y no digamos si solo una de ellas llegó efectivamente a cambiarlos, ¡sería una victoria! Igual podríamos decir de otros documentales relevantes en los últimos tiempos: Earthlings, Human, Zeitgeist...

El problema no es la recaudación de la taquilla o el sueldo que han percibido los directores por una obra, sino las grandes corporaciones que explotan tierra, mar y aire; los gobiernos que no interceden para que revertir la emisión de gases peligrosos; el crecimiento incontrolado de la población mundial; la desigualdad entre continentes, países y personas; la irreflexión sobre nuestro consumo y el gasto que producimos, etc.

Somos Parte

Si consideramos al cine como medio de información, y con ello lo podemos relacionar al periodismo, ¿por qué los artistas gozan de tan buena salud mediática? Los circos, bien lo sabes, son bastante parecidos.

Daniel Fernández

Periodistas y artistas plasman y recrean la realidad, nos forman para afrontarla, no obstante, sus intenciones y prácticas son impares.

Los periodistas informan, valga recordarlo, con una vocación de inmediatez. El resultado es que, un segundo después, la noticia ha sido suplida por otra nueva. Es un proceso infinito, al tiempo que espurio, ya que nos obligaría a invertir un tiempo ingente de nuestra vida en informarnos sobre un evento que al día siguiente será caduco. De ahí que en las facultades de Ciencias de la Información, con razón, se advierta insistentemente de los peligros de la burbuja de información que hoy se alimenta a diario. 

El arte, sin embargo, posee vocación de permanencia y se dirige al espíritu. El arte nos pregunta, nos amplía, nos explora. No hay una obra que reemplace a otra, todas son imprescindibles y únicas. Estoy con Andrei Tarkovski cuando, en su Esculpir el tiempo, y cito de memoria, afirmaba que la obra artística verdadera ha de enfrentarse a la naturaleza humana.

En mi opinión, el periodismo, a fuerza de ahitarse, ha incrementado el ruido, y no pierdo de vista que es un oficio imprescindible –no en vano, los periodistas ayudan a formar nuestra memoria desde que en el siglo XVII se fundó el primer diario en Suecia–. Sin embargo, el arte viene a hacernos personas, nos invita a introducirnos en nosotros mismos, a decirnos, según iniciaba Søren Kierkegaard su Tratado de desesperación, que somos fundamentalmente espíritu.   

Honestamente, ignoro si los artistas reciben un trato especialmente amable en los medios. Sería un cuidado bien recibido, desde luego, pero observo, especialmente en la televisión, que se reserva un espacio mayor al deporte y la prensa rosa, por decir dos ejemplos, que al arte, sea del tipo que sea. Siempre hay reductos (Días de Cine, Radio Clásica, El Cultural…), pero son minoría.

Somos Parte

Los filósofos también suelen recibir buenas opiniones, aunque a menudo por 'postureo' más que por conocimiento. Platón o Aristóteles, por ejemplo. No obstante, ambos defendían a la aristocracia como forma de hacer política, pues la definían como “el gobierno de los mejores”. En cambio, pensaban que la democracia era “el gobierno de los pobres”. ¿En qué crees que se equivocaban, si es que lo hacían?

Daniel Fernández

Existe un término, probablemente menos célebre que el resto, usado por los antiguos griegos para designar peyorativamente al gobierno de la mayoría, la oclocracia, que vendría a traducirse por el gobierno de la muchedumbre o del populacho.

Platón y Aristóteles son fundamentales en el pensamiento occidental, es indiscutible, pero no olvidemos que Platón vio cómo la democracia llevó a la muerte a su maestro, episodio que marcó su pensamiento: el juicio de Sócrates es a la vida de Platón lo que el nacionalsocialismo a la de Hannah Arendt, por recordar un ejemplo reconocible. Basta decir, ya que no es lugar de profundizar en su teoría política, que Platón no fue un demócrata. Aristóteles, por su lado, vino al mundo cuando la democracia griega ya era un régimen extinto, es decir, su idea de lo que fue la política en la Atenas de la segunda mitad del siglo V a.C. vino formada en gran medida por la visión de su maestro en la Academia.

Hoy, viendo quiénes mueven los hilos del poder y a quién se expulsa del sistema, temo que la democracia es más el régimen de los ricos que de los pobres.

Somos Parte

Mi profesor de Prehistoria nos contó que, en una conferencia, alguien propuso la pregunta de si el ser humano no había evolucionado demasiado, hasta el punto de poner en riesgo a su propia especie. El político John Fitzgerald Kennedy dijo lo siguiente: “la democracia es una forma superior de gobierno, pues se basa en el respeto del hombre como ser racional”. ¿Confundimos raciocinio con ego?

Daniel Fernández

Pienso que no es un problema de evolución, un planteamiento afín a la idea progreso, sino de entendimiento de la humanidad, el nombre abstracto que igualamos con “benignidad, mansedumbre, afabilidad”, según el Diccionario de la Real Academia. El ser humano no es solo benigno, manso y afable: es cruel, mísero y cobarde, de forma que si se pone en peligro a sí mismo es precisamente por su humanidad. Hablando del ego, Sigmund Freud escribía en El malestar en la cultura que los hombres no son únicamente buenos o malos, sino que son buenos y malos según la circunstancia. Y llevaba razón, por peligroso y reduccionista que sea el uso de tales categorías. Pienso que es urgente darnos cuenta de ello, fomentaremos el entendimiento y evitaremos el incumplimiento de expectativas.

Ahora bien, una vez que la humanidad implica aludir también a los rasgos oscuros de la naturaleza humana, es preciso controlarlos y fomentar las cualidades amables, qué duda cabe.

Occidente ha encontrado en la razón al katejon de las pasiones, una premisa aventurada por lo que olvida en el camino, pero viene con nosotros, al menos, desde los griegos. La democracia se ha alimentado de la razón, es innegable, pero ha sido igualmente nutrida por los afectos, desde la philía de Aristóteles al amor político teorizado en nuestra época por Martha Nussbaum. Por ello, diría que la segunda parte de la frase de Kennedy, a mi juicio, es más un planteamiento sesgado que un final certero a una máxima perdurable.

Queramos o no, el ser humano es finitud e inmortalidad; deidad y criatura; gracia y miseria; duda y certeza; carne y espíritu; razón, pasión y fe. El destino de los hombres es ser límite, según explicó Eugenio Trías, una de las presencias añoradas de nuestro país. Somos el pozo mirando fijamente al cielo de Fernando Pessoa. Es misión de todas las generaciones intentar que el bien prime sobre el mal, de otra forma llegaríamos a una realidad peligrosamente próxima a la que vivimos hoy.


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Lo dicho, ha sido un auténtico placer.

jueves, 14 de enero de 2016

Documentales de Yann Arthus-Bertrand

Primeramente fue conocido como un fotógrafo francés especializado en animales y que colaboraba con la revista National Geographic, pero lo cierto es que Yann Arthus-Bertrand se ha convertido en uno de los documentalistas más influyentes en el panorama ecologista mundial.
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Romain Rolland, el noble escritor francés, escribió que los ojos mesiánicos de Tolstói veían a Dios en las pupilas de cada uno de los hombres. Yann Arthus-Bertrand, otro ser dotado de una mirada privilegiada, ve en la Humanidad a la especie que renegó de la naturaleza, su origen, un fenómeno que ha provocado el descuido de la misma y que pervierte la propia condición humana. Ello ha motivado una carrera que ya se cuenta en décadas; primero en la fotografía, y, desde el año 2006, también en el cine documental, siempre a hombros de dos premisas: el dolor de la evidencia y la esperanza de revertirla.

La reacción que genera el visionado de sus seis trabajos opera gracias a la memoria y a la vergüenza. Emilio Lledó, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Humanidades, nos dice que fundamentalmente somos memoria, una galería de recuerdos indispensables que nos permite llamarnos seres humanos. Arthus-Bertrand sabe que el olvido es fuente de peligros y nos recuerda (yendo al origen latino de la palabra, re cordis, vuelve a pasar por nuestro corazón) los lugares, los tiempos y los organismos de los que venimos, es decir, el origen en el que hendimos nuestra raíces.

Un plano de un sembrado de olivos palestinos junto a un rebaño de ovejas conducido por su solitario pastor; inmediatamente después, un plano de El Cairo, hoy una megalópolis rebosante de edificios y personas. Dos espacios y dos épocas, nuestro ayer y nuestro hoy, experimentados con mayor hondura gracias a la música del excelente compositor Armand Amar, afortunada presencia en todos los documentales. De repente, el sinsentido se apodera del espectador, que asiste a la desnudez de la megalomanía, la codicia y la artificialidad de su especie. Y, fruto de ello, del recuerdo que ha generado la oposición de dos planos, se ruboriza.

Por olvidar, el ser humano ha olvidado incluso a sus prójimos. Arthus-Bertrand, después de mostrarnos mares y continentes, ha rebasado sus propios límites y en su nueva obra, 'Human', estrenada en el último Festival de Venecia, nos permite unirnos a miles de personas que, mirándonos a los ojos, narran la historia de sus vidas. Nos miramos, los vemos de la misma forma que ellos nos ven a nosotros, somos uno, humani generis, inmersos en un juego de espejos en el que el reflejo de un rostro desconocido obra nuevamente como recuerdo de la especie que somos, producto de un milagro llamado vida y que habita un planeta generoso y castigado.

“La naturaleza no tolera los excesos”, repite la voz en off de 'Planeta océano', un mensaje explícito a una población que desoye sus avisos. “Es vital que aprendamos a vivir juntos”, advierte el narrador de 'Mediterráneo, nuestro mar', con los versos de Nana de Sevilla, la canción de Federico García Lorca, sonando de fondo. Son las llamadas de Yann Arthus-Bertrand a la mesura, al respeto y a la memoria, porque no es posible saber quiénes somos sin saber quiénes fuimos y quiénes son los otros.

Rolland, de nuevo en referencia a Tolstói, afirmaba que la sociedad solía sacrificar por igual al amor y a la verdad. Ya decíamos que el realizador francés no piensa la Humanidad en términos de sociedad, sino de especie; pero aspira con tesón y fe a que el ser humano recupere el significado original del sacrificio y haga sagrado a su entorno y al resto de individuos a los que se encuentra indisolublemente ligado. Con amor y verdad.


Daniel Fernández López
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Quería dedicar este artículo a enseñaros algunas de las obras que ha realizado y que no carecen de reconocimiento por su enorme calidad. Puede, eso sí, que sea tildado de moralista, de anunciar un 'punto de no retorno' que parece que nunca llega; pero sin duda hay que valorar como positiva su actuación.

Home (2009):

De bosques y hombres (cortometraje, 2011):



Human (2015):

- Parte 1:

- Parte 2:

- Parte 3:

Espero que podáis disfrutarlos y aprender de ellos tanto como yo lo he hecho.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Viva la clase media

Hace una semana, el periodista conocido por todos/as Jordi Évole emitió un curioso programa de Salvados titulado 'Viva la clase media'. En el mismo, además de analizar cuál había sido el desarrollo pretencioso de la denominada 'clase media' en nuestro vocabulario, se lleva a cabo una interesante entrevista al historiador y escritor inglés Owen Jones; con motivo de la publicación de un libro que ha causado bastante revuelo en Gran Bretaña: Chavs: la demonización de la clase obrera.


Como en su día expliqué en un artículo, hablar de ecologismo es hacerlo de política, y para hablar de política hay que ser conocedor de las diferentes clases y estratos sociales que existen. En este programa se trata uno perdido con el tiempo, y que hoy en día se relaciona más con una ideología que con personas de carne y hueso: la clase obrera. Pero está bien, vamos a suavizarlo. Entre nosotros/as la denominaremos 'clase trabajadora'.

Nos es un poco igual, pues también supone una expresión en desuso. Toda la gente encuadrada bajo ese adjetivo ha pasado a llamarse, por parte del Estado y por nosotros/as mismos/as, la clase media. Algo que, analizado en términos económicos, no se corresponde con la mayoría de la población, pues no llegarían a los requisitos que abarca la misma.

La posición del gobierno es clara: divide y vencerás. Se crea la concepción de un porcentaje de la población compuesto por vagos/as y maleantes, a los que el resto desprecia y culpa por la situación económica actual, quizá sin ser los/as responsables de la misma.


Todo ello podría desembocar, según afirma Jones, en la ansiada por muchos/as lucha de clases. Algo que suena al siglo pasado, pero que podría regresar una vez la gente no tuviera algo que perder. Esa es la principal excusa.

Sin más os dejo aquí el enlace para que podáis verlo y opinar. 

sábado, 28 de junio de 2014

La tragedia electrónica

Hace unos días tuve la oportunidad de ver la secuela del conocido documental Comprar, tirar, comprar. En el mismo se trataba de la obsolescencia programada, es decir, de la vida útil del material electrónico que la población adquiere. En este nuevo se aborda el complejo tema de los residuos electrónicos y a dónde van a parar una vez nos deshacemos de ellos.


La tragedia electrónica explica que es sobre todo a países como Ghana y Nigeria (África) donde van a parar dichos residuos, generando unos enormes vertederos comprobables en el vídeo. Y es que queda demostrada la amplia intervención de las mafias dentro de este negocio que mueve más dinero a nivel mundial que el propio narcotráfico. Para hacer comprender mejor esta afirmación hay que tener en cuenta que dos tercios de los residuos electrónicos generados no llegan jamás a una planta de reciclaje (por ejemplo, solo el 1% de los teléfonos móviles se recicla), y eso que en la Unión Europea (UE) se recaudan más de cuatro mil millones de euros anualmente a través de un canon que pagan todos/as los/as consumidores/as a la hora de adquirir un nuevo producto electrónico con el fin de que, al final de su vida útil, el mismo pueda ser reciclado debida y legalmente.

Uno de los motivos que se ofrecen en este documental con el fin de arrojar algo de luz sobre esta incoherencia son los numerosos robos que sufren los Puntos Limpios, pero ello no justifica que Estados Unidos (EEUU), siendo el mayor generador de residuos electrónicos del planeta, aún no haya ratificado la Convención de Basilea que se llevó a cabo en el pasado año 1989 (junto con Haití son los únicos dos países que aún no lo han hecho) y en la que se exigía que los residuos electrónicos se deberían de reciclar en el mismo país en el que se procedió a su venta.

Como tampoco quiero desvelaros más contenido del documental, a continuación lo adjunto para que vosotros/as mismos/as podáis informaros.


Y, para quien le interese, aquí también os dejo su correspondiente ficha en FilmAffinity.

sábado, 19 de abril de 2014

Mucho espacio, mucha basura

La mayoría de vosotros/as conoceréis la película Gravity, del director Alfonso Cuarón, por la cual se llevó el Oscar 2014 a Mejor Director. En la misma la mayor preocupación de la protagonista es una gran ola de residuos espaciales que orbita a gran velocidad alrededor de nuestro planeta. Si recibiera el impacto de alguno de ellos supondría su fin. Pues bien, esa ola de la que escribo recibe el nombre de basura espacial, y se compone de cosas tan variadas como grandes restos de cohetes y viejos satélites, restos de explosiones o restos de componentes de cohetes como polvo y pequeñas partículas de pintura.


La basura espacial se ha convertido en una preocupación cada vez mayor en los últimos años, puesto que las colisiones a velocidades orbitales pueden ser altamente perjudiciales para los satélites en funcionamiento (más de cinco mil se encuentran amenazados), y pueden también producir aún más basura espacial en un proceso llamado Síndrome de Kessler. La Estación Espacial Internacional está blindada para atenuar los daños debidos a este peligro, pero no somos pocos/as los/as que nos preguntamos si soportaría la colisión de un enorme cohete a esa gran velocidad.

Según el doctor Walter Flury, experto en basura espacial de la Agencia Espacial Europea, la composición de los objetos espaciales que orbitan la Tierra es aproximadamente la siguiente: naves operativas (7%), naves obsoletas (22%), restos de cohetes (17%), objetos relacionados con las misiones (13%) y otros fragmentos (41%). Tras observar estos datos creo sinceramente que podemos hacernos una idea de la cantidad de desperdicios que existen allí arriba. Todo un ejemplo de la insostenibilidad que acompaña a la condición humana.

Entre las diferentes medidas que se están comenzando a tomar para evitar riesgos se encuentra el estudio y media de objetos mediante radar, el intento de reducir el número de objetos que puedan convertirse en basura espacial y el establecimiento de acuerdos internacionales para evitar el envío de material innecesario al espacio. Incluso se ha llegado a pensar en la posibilidad de crear recogedores de basura espacial, pero ello sería mucho más costoso que las propias expediciones y, además, muy poco efectivo por el hecho de no poder reunirla así como así.


Por suerte la basura espacial no perjudica a la Naturaleza, pero sin duda en un futuro próximo perjudicará a nuestras comunicaciones. Algo bastante preocupante desde un punto de vista social.

domingo, 9 de marzo de 2014

De la servidumbre moderna

Hace aproximadamente dos años estuve viendo un documental que me impactó. Un documental que trataba de una manera general la realidad política, ecológica y social actual. A continuación os lo adjunto para que también vosotros/as podáis verlo (está en castellano):


De la servidumbre moderna es un libro y un documental, que dura tan solo 53 minutos, producidos de forma totalmente independiente. Dicho documental fue terminado en el pasado año 2009 en Colombia, y ha sido elaborado a partir de fragmentos malversados de películas de ficción y de documentales. Un espléndido trabajo, os lo aseguro.

Su objetivo central reside en poner al día la condición de esclavo/a moderno/a en el marco del sistema totalitario mercantil, y dar a conocer las formas de mistificación que ocultan esta condición servil. Fue concebida con la única intención de atacar de frente la organización dominante del mundo.

Algunos querrán encontrar aquí soluciones o respuestas preconcebidas del género cómo hacer la revolución. Este no es el propósito del documental. Se trata más bien de hacer la crítica precisa de la sociedad a la que debemos combatir. Quiere alimentar cuestiones entre la población y que la misma descubra hacia qué punto va si continúa su rutina esclavista. Pero esto es algo que descubriréis viendo el propio documental.

Aquí también os dejo su ficha en FilmAffinity:


Disfrutadlo.

jueves, 7 de noviembre de 2013

En la ciudad del fin del mundo

He empezado desde hace unas semanas a coger el gusto por ver documentales dirigidos y narrados por el periodista y reportero español Jon Sistiaga. Con él estoy descubriendo la cara que más me atrae del Periodismo, esa cara en donde las cosas se dicen sin estar en modo alguno influenciado por la política de la cadena que emitirá tu reportaje. Si no habíais escuchado su nombre hasta ahora, os recomiendo buscarle a través de YouTube.
 
 
El caso es que hace pocos días tuve la posibilidad de ver el documental que os adjuntaré a continuación. El mismo se llama En la ciudad del fin del mundo, y trata sobre el desastre de Chernobyl (Ucrania) visto por primera vez desde abajo. Los protagonistas del documental son los/as propios/as trabajadores/as que intentaron paliar los daños de la terrible explosión que sufrió la central. También Sistiaga tiene el valor de entrar en la propia central siniestrada, y de pasear sin protección alguna por las calles desiertas de la ciudad ucraniana de Prípiat, desalojada debido a los altos niveles de radiación que aún perduran en ella.

Documental: http://www.youtube.com/watch?v=w55GJ6F9zUM

Espero que os guste tanto como a las personas que me han hablado de él. Aquí también os dejo su ficha en FilmAffinity.

http://www.filmaffinity.com/es/film758748.HTML
 

domingo, 15 de septiembre de 2013

El oligopolio energético

Vivimos un tiempo de dependencia energética absoluta: no sabemos hacer nada sin ella. Si no lo creéis, probad a pasar un día sin nada que requiera una fuente de energía externa, es imposible. Además, dada la situación de crisis actual, muchas familias también sufren la denominada pobreza energética: cuando un hogar no se abastece con la suficiente energía para satisfacer sus necesidades básicas, siendo el principal motivo el económico.
 
Uno de los grandes problemas del sector eléctrico en España es que es un oligopolio: está controlado por unas pocas empresas, de forma que se hace prácticamente imposible la entrada de competidores en el mercado, siendo ellas mismas quienes controlan los precios de venta. En el documental #Oligopoly2 explican todas las trampas de este sector y, más importante, cómo podemos actuar para cambiar esta situación. Las empresas en cuestión se han unido en UNESA (Asociación Española de la Industria Eléctrica), que actúa como representante de las mismas. Son Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola, Eon-España y Edp.
 
 
España tiene la tercera electricidad más cara de toda la Unión Europa (UE), mientras que sus sueldos no se sitúan en ese nivel.  ¿Por qué? Como explican en #Oligopoly2, el déficit de tarifa es el culpable (entre otros motivos). Este déficit es un invento del ex ministro Rodrigo Rato y consiste en lo siguiente: en 2002 se acuerda con las eléctricas no subir el precio de la luz o hacerlo mínimamente (alrededor de un 2%), y a cambio el Estado actuaría como aval de estas empresas frente a los bancos. Ellas, obviamente, no iban a perder sus beneficios: la diferencia sería abonada por el Estado, pero a un ritmo más lento. El petróleo era muy barato en ese momento, por lo que parecía una buena idea, hasta que en 2008 los hidrocarburos alcanzan los 140$ por barril y llega la crisis económica mundial: los bancos ya no dan dinero a las eléctricas, así que el dinero que falta pasa a ser deuda pública (en torno a 4.000 millones de euros), y continúa creciendo cada año.
 
Es un modelo, a todas luces, perjudicial para el Medio Ambiente y para la economía del país, pero existen varios problemas para cambiar el panorama energético. En primer lugar, el sector disfruta de una gran influencia sobre los medios de comunicación y especialmente sobre el Gobierno y los partidos políticos mayoritarios. Actualmente, Gas Natural cuenta con Felipe González entre sus filas, y Endesa con José María Aznar y Elena Salgado. Dada la gran influencia de sus 'trabajadores/as' se hace difícil pensar en un cambio.
 
Otra de las dificultades es el modelo energético que existe en España y que, desde el Gobierno y las eléctricas, luchan por conservar: los combustibles fósiles, que suponen el 80% de la energía; y la nuclear, que supone un 6%. En los últimos meses hemos visto cómo se ponen trabas a las energías renovables, tasando el autoconsumo (cuando ya de por sí son caras la instalación y la autorización para su uso) y reduciendo las primas. Estas energías son más baratas y más limpias (aunque no totalmente, su impacto es considerablemente más reducido), pero las empresas de UNESA han construido más centrales térmicas de las que necesitamos, y quieren amortizarlas el mayor tiempo posible. Además, en el año 2002 se implementa una nueva planificación de gas, importando combustible de diversos países y, por lo tanto, contribuyendo a este modelo de insostenibilidad. En el documental hacen alusión a este sinsentido afirmando: teniendo el sol que tenemos, parece una tontería utilizar gas de Argelia para calentar el agua.
 
 
¿Cómo podemos hacer que la situación cambie? Existen pequeñas cooperativas y compañías independientes que proporcionan electricidad mediante energías renovables: en ‘Me cambio’ (www.mecambio.net) se ofrecen algunos ejemplos. Por supuesto también participa activamente en proyectos de autoconsumo: instala paneles en tu propia casa o un aerogenerador, aunque esto último no siempre es posible económicamente. Además, desde la Plataforma para un 'Nuevo Modelo Energético' (www.nuevomodeloenergetico.com) luchan para cambiar algo que nos afecta a todos/as, y son los/as responsables de #Oligopoly2. Pero sobre todo hay que tener en cuenta que la energía más barata es aquella que no se consume: ahorrar todo lo posible buscando siempre la máxima eficiencia.

El siguiente enlace corresponde al documental que he mencionado anteriormente: #Oligopoly2. El imperio eléctrico contra todxs. Dura 47 minutos y es absolutamente imprescindible.
 
 
Natalia Funes
 

sábado, 6 de julio de 2013

Energías limpias, negocios sucios

Esta misma mañana he visto un documental que obligatoriamente tenía que mostraros. El mismo trata sobre una crítica abierta y sincera hacia la actual situación energética de nuestro planeta, y también hacia los principales beneficiados de que las energías renovables no terminen tomando forma en el desarrollo sostenible que nos quieren vender (y que nunca llega). Conciencia objetivamente de ello y facilita datos para que así sea. Lo recomiendo.
 
 


lunes, 24 de junio de 2013

La Princesa Mononoke

Para todos/as aquellos/as que no la conozcáis, La Princesa Mononoke es una de las películas de Hayao Miyazaki, hecha en el pasado año 1997. Cuenta la historia de Ashitaka, un príncipe que se ve arrojado a viajar para encontrar una cura a la maldición que le han asestado. Durante el viaje se verá envuelto en una guerra entre dos frentes: el bosque y sus seres contra la Ciudad del Hierro. En esta trepidante aventura conocerá a San, la chica loba, que le llevará hasta el Espíritu del Bosque, ya que este es su única esperanza para ser curado.
 
 
La Princesa Mononoke se sitúa en un contexto de la historia nipona con daimios y samuráis, representativo de la cultura japonesa. Incluso el pueblo ficticio de Ashitaka se puede considerar una referencia a la tribu indígena del archipiélago: los Ainu. Se aprovecha este momento de la historia para tratar un momento crucial en la evolución humana, o, siendo más exactos, de la civilización. Los pueblos comienzan a expandirse y a evolucionar a partir de explotar los recursos que tenían a mano, y sobre todo con el metal, elemento clave de toda la película.
 
Con todo esto parece que estemos hablando de una película totalmente histórica, y no, que nadie se alerte. Miyazaki creó todo un mundo fantástico que hace suya la historia. Recordemos el bosque y sus seres y bestias fantásticas que decoran el paisaje de manera mágica y que convierten la obra en algo más ligero (algo típico en cada película de Hayao Miyazaki). En este encontramos a los kodamas: pequeños seres picarescos que habitan en el bosque, un lugar que de nuevo se presenta como algo místico e incluso prohibido para el ser humano.
 
 
Una película con muchos significados en sus personajes
 
Es interesante también la figura del Espíritu del Bosque, que es neutra. Fijémonos: cuando Ashitaka es herido y está en peligro de muerte (personaje querido por el/la espectador/a) esperamos que este lo cure del todo. Al ver que la maldición no desaparece del brazo de Ashitaka seguro que todos/as sentimos decepción y tristeza. La idealización que solemos tener de la Naturaleza como bella y bondadosa (y yo me incluyo en el saco) es una idea muy bonita, pero que el director nos borra de la mente porque la Naturaleza es sabia, pero también es neutra. Miyazaki bien sabe que el Espíritu del Bosque no puede entrar y decidir en los conflictos humanos, y mucho menos decidir quién merece la vida o la muerte.
 
Un detalle que me gustaría remarcar también en cuanto a personajes es el papel de la mujer como líder firme, algo no común en la historia del cine. La mujer suele estar relevada a papeles más sensibles y defensivos, y en el caso de las películas bélicas son casi inexistentes como líderes. Lady Eboshi, San, la anciana del pueblo de Ashitaka y Moro son las grandes dirigentes féminas. En esta obra en concreto es verdad que la virilidad no se muestra mucho, y podríamos decir que Ashitaka es el único personaje varonil que destaca. Los papeles principales o emblemáticos femeninos son comunes en las obras de Miyazaki, y creo que es importante de realzar.
 
El tratamiento tan profundo de los personajes hace de la película una muestra humanista y realista de nuestra especie. Hay un discurso de cómo somos los humanos, y en especial, de la violencia y del odio como algo natural en nuestro ser. Me parece leer en la obra el mensaje de que no existe la persona puramente bondadosa, sino que la violencia es algo inherente en todos/as nosotros/as y que la misma termina saliendo en mayor o en menor medida. La metáfora que crea Miyazaki del rencor como una maldición que se va transmitiendo de uno/a a otro/a es muy apropiada.
 
La guerra eterna entre el Hombre y la Naturaleza
 
Las guerras son también el resultado de este odio hacia ‘lo otro’. En el caso de La Princesa Mononoke, la guerra se puede considerar como una defensa de los espacios verdes ante las grandes deforestaciones y expansiones de las ciudades (son legítimas). No nos olvidemos del carácter medioambientalista de Hayao Miyazaki.
 
Es cierto que, aunque la película tenga una visión pesimista del ser humano, hay una pequeña esperanza en él y en su cambio. Bien se puede considerar a la película como una crítica que intenta cambiar actitudes en los/as espectadores/as, aunque también es cierto que no está destinada a un público demasiado infantil por la complejidad de su mensaje.
 
 
Personalmente es una película que me fascina y que me da cosas nuevas con cada visionado. Fue capaz de modificar mi concepción filosófica sobre la Naturaleza y sobre incluso la necesidad de que el ser humano la componga. El ecocentrismo sería una visión más que justificable.
 
Aquí os dejo también la ficha entera de FilmAffinity sobre ella:
 

domingo, 10 de febrero de 2013

Cinco documentales sobre Medio Ambiente

Llamarme cinéfilo quizá resultaría algo injusto para los/as que verdaderamente lo son. No obstante creo tener una opinión fundada acerca de los documentales sobre Medio Ambiente que se han realizado hasta ahora, aunque soy perfectamente consciente de que todavía me quedan muchos por ver y valorar.

Hace pocos días volví a escribir un nuevo artículo para la revista Geo que trataba sobre los cinco documentales más interesantes y que intentan explicarnos a todos/as nosotros/as algún aspecto de la Naturaleza que desconocemos. Está claro que muchos, además de los que yo he seleccionado, podrían haber entrado en dicho artículo, pero en definitiva y puestos a elegir éstos han sido mis favoritos. A continuación os copio el enlace para que podáis disfrutarlos:
 

Gracias.

jueves, 20 de diciembre de 2012

The Cove

23.000 delfines son masacrados anualmente en una cala de la población de Taiji (Japón). Y digo anualmente porque dicho proceso comienza todos los meses de septiembre y finaliza todos los meses de marzo.
 
Hace pocos días estuve viendo el documental que os presento a continuación: The Cove. Louis Psihoyos fue un fotógrafo de National Geographic, y también el entrenador y cuidador de los cinco delfines utilizados para la serie Flipper. A partir de que la misma terminara (y de que los delfines murieran) se puso el disfraz de activista y empezó a luchar por sus derechos. The Cove relata una prueba de ello.
 
En la cala de Taiji que podréis ver si os animáis con el documental (muy duro, por cierto) se lleva a cabo un atentado terrible contra la Naturaleza. No dejemos que ello ocurra. Difúndelo.
 
Os copio el enlace a YouTube (traducido al castellano). No me permite subirlo para que podáis verlo directamente desde aquí.